Nadie te puede obligar a ser feliz

“¿Y si uno no cree en la felicidad?”

“Yo lo que busco es la serenidad, no la felicidad”

“Dejen que cada quien sea feliz a su manera”

“La felicidad no existe, eso es algo subjetivo. Sólo existe el bienestar”

“La felicidad es sólo una moda y ahora todo mundo quiere aparentar que es feliz”


Nos gusta la gente que sospecha de los nuevos discursos acerca de la felicidad y sospechamos de la gente que se deja deslumbrar por todo aquello que se le vende “para que sea feliz”. El marketing, sabiendo que todos la buscamos, ha manoseado esta palabra y en muchos casos la ha vaciado de sentido reduciéndola a un sinónimo de placer o satisfacción de egos y caprichos.


La felicidad ha sido quizá la mayor y más común promesa de la historia humana. Todas las creencias religiosas y los sistemas ideológicos y políticos la han ofrecido como premio a sus adeptos, no importa el nombre que le pongan o si la ofrecen para el más allá o el más acá.


Yuval Harari presenta en su libro De animales a dioses, una síntesis macrohistórica del homo sapiens (nosotros, así nos vistamos muy elegantes) desde la revolución cognitiva hace 70.000 años hasta nuestros días. Son incontables los triunfos humanos que se narran durante el libro; sin embargo, el autor pregunta al final: “pero ¿Somos más felices?” El mismo no está tan seguro y explica porque no podríamos afirmar tan alegremente que es más feliz un exitoso ciudadano actual, que un campesino medieval o un cazador-recolector de hace 10.000 años.



Hacen bien los que sospechan acerca de la felicidad porque básicamente se niegan a dejarse imponer un nuevo estereotipo, pues resulta que ahora, además de ser “bonitos y con plata” hay que ser felices o al menos parecerlo y dejar diariamente la respectiva evidencia en redes sociales.


En este blog queremos abrir el debate acerca de la felicidad. Conocer opiniones y experiencias; hacernos preguntas, compartir ideas y herramientas fundamentadas en las ciencias humanas, la ética, las neurociencias, la espiritualidad (que no le pertenece a ninguna religión) y la vivencia real del equipo humano de esta organización que quiere hacer brillar lo mejor de la gente (esa es nuestra misión).


Hay algo en lo que coincidimos todos: queremos evitar el sufrimiento. ¿Es posible evitarlo? ¿Lograr evitarlo es ser feliz? ¿Aún si evitándolo no somos felices, cómo evitarlo? ¿Qué es entonces la felicidad? ¿Qué podemos hacer para construir una vida más feliz? ¿Cómo lograr un ambiente familiar y laboral que contribuya a la felicidad de sus miembros?


Mucha tela para cortar y este es un buen lugar para cortarla. Tu primera tarea es escribir, sin pensar (porque vale tu opinión auténtica), qué es para ti la felicidad. Comparte tus ideas y aventurémonos juntos a lograr una mejor comprensión de ese anhelo que llevamos dentro y porqué no, a ser felices.








Se cuenta que hace unos años un turista fue a una antigua ciudad a visitar a un famoso sabio.

Al llegar el turista se sorprendió cuando observó que el sabio vivía en un sencillo y pequeño cuarto, con una cama, una mesa, una silla y unos cuantos libros.

- ¿Dónde están sus muebles? pregunto el turista. A lo que el sabio le contesto

- ¿y dónde están los tuyos?

- ¿Los míos? Exclamó sorprendido el turista: ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

- Yo también, le dijo el sabio.

La vida en la tierra es temporal, sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de lo realmente importante: ser felices.


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